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La obesidad, una pandemia que agrava otras enfermedades, eje del Día Mundial de la Salud Digestiva

La obesidad, una pandemia que agrava otras enfermedades, eje del Día Mundial de la Salud Digestiva

La obesidad constituye por sí misma una pandemia que ahora se ha visto agravada por otra coyuntural. Por eso, la situación que atravesamos no debe hacernos perder la perspectiva sobre una enfermedad que afecta a un 18,2% de hombres adultos y un 16,7% de mujeres en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Este es uno de los motivos que explican que la Organización Mundial de Gastroenterología haya estimado pertinente dedicar el Día Mundial de la Salud Digestiva, que se celebra el 29 de mayo, a la obesidad.

La obesidad se trata, además, de un factor de riesgo que puede agravar otras condiciones. La diabetes o las enfermedades cardiovasculares son algunas de las más comúnmente asociadas, pero no las únicas. Sin ir más lejos, la obesidad es el principal factor de riesgo del reflujo gastroesofágico, algo que afecta a entre el 30 y el 40% de la sociedad española. Esto se debe a que la mayor presión intraabdominal hace que disminuya la barrera que existe entre el estómago y el esófago facilitando el ascenso de los ácidos gástricos, lo que conlleva la común sensación de ardor o acidez, entre otros síntomas.

Un 18,2% de los hombres de más de 18 y un 16,7% de las mujeres padecen obesidad

En este punto conviene recordar que, al igual que existen varios mitos alrededor del consumo de cerveza, como la mal llamada “barriga cervecera”, otra falsa creencia es la que la relaciona con el reflujo gastroesofágico. Falsa porque, de acuerdo con el estudio liderado por el Dr. Enrique Rey Díaz-Rubio, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, “Influencia de la ingesta de cerveza sobre la fisiología gastroesofágica y síntomas digestivos postprandiale", el consumo moderado de cerveza (tradicional y sin alcohol) no provoca aumento de síntomas dispépticos ni de reflujo gastroesofágico en sujetos sanos.

Además, ni la cerveza tradicional ni la sin alcohol modifican la acomodación gástrica en sujetos sanos y, consumidas de forma moderada, no aumentan los episodios de reflujo gastroesofágico postprandiales medidos objetivamente en sujetos sanos ni en una situación de ingesta controlada ni en una situación de vida real.

La obesidad es el principal factor de riesgo del reflujo gastroesofágico, algo que afecta a entre el 30 y el 40% de la sociedad española

Es más, el consumo de cerveza es compatible con un patrón alimenticio saludable. Tal es así que la pirámide alimentaria de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria refleja la Dieta Mediterránea e incluye el consumo opcional, ocasional y moderado de bebidas fermentadas (vino, cerveza y sidra), siempre vinculado a su consumo durante las comidas. 

Cabe tener en cuenta que la mejor forma de evitar la obesidad es seguir una alimentación equilibrada acompañada de ejercicio moderado, en un contexto en el que el agua debe ser nuestra principal fuente de hidratación. Dentro de este patrón, el consumo moderado de cerveza supone una alternativa de hidratación interesante, ya que se trata de una bebida baja en calorías que puede reportar efectos positivos para la salud siempre que se consuman con moderación, idealmente acompañando a otros alimentos.

Es importante tener en cuenta que los posibles efectos beneficiosos de la cerveza se observan únicamente cuando el consumo es moderado y responsable, por parte de adultos sanos, en el marco de una alimentación sana y equilibrada. Además, si se están tomando medicamentos, si se va a conducir, y en el caso de las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, se debe optar por una cerveza sin alcohol.

Fuente: consalud.es

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